... que tener un hijo es lo más maravilloso del mundo.
Y lo más grande. Todo, a su lado, se queda tan insignificante y pequeño...
:)
Las cosas de mi embarazo, sólo por el placer de compartirlas y dejar constancia de ellas.
Sin intención de educar ni dar consejos, puesto que no hay dos embarazos iguales, supongo...
viernes, 8 de abril de 2011
jueves, 17 de marzo de 2011
hum... :(
Me siento rara, muy rara... y es que llevo dos días sin ver al chiquitín.
Vuelvo a estar de médicos. Y me he venido a Barakaldo, a mi pueblo, porque, por circunstancias de la vida, la última vez que vine me puse mala, muy mala, tuve que acudir a urgencias y desde entonces me están viendo los médicos de aquí.
En Madrid me estuvieron mirando pero no me dijeron nada... encontraron un pequeño desajuste cardíaco pero no saben de dónde viene... Secuela del embarazo? tal vez. Consecuencias de la lactancia? a lo mejor. Un fallo congénito que aparece ahora, 35 años despues??? pues también es una posibilidad.
Por aquí sospechan que pueda ser un problema de tiroides... a ver...
Insisten en preguntarme si estoy nerviosa y ya no sé cómo explicarles que he estado mil veces más nerviosa antes de quedarme embarazada que ahora, y antes no me daban estos sofocos... han insistido tanto que a la última médico le dije que sí y que me hiciese el favor de enchufarme una caja de lexatín... y me la enchufó...no me la tomé, pero ahi está por si acaso...
Me han vuelto a encasquetar un Holter 24 horas... un aparato con forma de petaca de micrófono inalámbrico y un montón de cables, pegados al pecho y a la tripa... esta vez que se han excedido con el esparadrapo y además de picar un montón, huele a plástico que llevo todo el día mareada. Soy una mezcla entre La Momia y Número5.
La cosa es que vine anteayer para la consulta con el cardiólogo y ayer mismo me dijeron que tendría que hacerme análisis hoy y colocarme el Holter, mañana tengo que ir a devolverlo, con lo cual vuelvo a casa mañana por la noche... Y así harán tres días que no veo a mi pequeño cacahuete ni a su papá y les echo tanto de menos que me siento rara, enfadada y... mal.
Y pienso que es bueno que el pequeño se separe de su mamá y se acostumbre a que no pasa nada... y de hecho, creo firmemente que él puede separarse perfectamente de su mamá sin que pase nada...
hum....
jooo....
...pero la que no puede separarse de él sin que pase nada es su mamá.
Vuelvo a estar de médicos. Y me he venido a Barakaldo, a mi pueblo, porque, por circunstancias de la vida, la última vez que vine me puse mala, muy mala, tuve que acudir a urgencias y desde entonces me están viendo los médicos de aquí.
En Madrid me estuvieron mirando pero no me dijeron nada... encontraron un pequeño desajuste cardíaco pero no saben de dónde viene... Secuela del embarazo? tal vez. Consecuencias de la lactancia? a lo mejor. Un fallo congénito que aparece ahora, 35 años despues??? pues también es una posibilidad.
Por aquí sospechan que pueda ser un problema de tiroides... a ver...
Insisten en preguntarme si estoy nerviosa y ya no sé cómo explicarles que he estado mil veces más nerviosa antes de quedarme embarazada que ahora, y antes no me daban estos sofocos... han insistido tanto que a la última médico le dije que sí y que me hiciese el favor de enchufarme una caja de lexatín... y me la enchufó...no me la tomé, pero ahi está por si acaso...
Me han vuelto a encasquetar un Holter 24 horas... un aparato con forma de petaca de micrófono inalámbrico y un montón de cables, pegados al pecho y a la tripa... esta vez que se han excedido con el esparadrapo y además de picar un montón, huele a plástico que llevo todo el día mareada. Soy una mezcla entre La Momia y Número5.
La cosa es que vine anteayer para la consulta con el cardiólogo y ayer mismo me dijeron que tendría que hacerme análisis hoy y colocarme el Holter, mañana tengo que ir a devolverlo, con lo cual vuelvo a casa mañana por la noche... Y así harán tres días que no veo a mi pequeño cacahuete ni a su papá y les echo tanto de menos que me siento rara, enfadada y... mal.
Y pienso que es bueno que el pequeño se separe de su mamá y se acostumbre a que no pasa nada... y de hecho, creo firmemente que él puede separarse perfectamente de su mamá sin que pase nada...
hum....
jooo....
...pero la que no puede separarse de él sin que pase nada es su mamá.
miércoles, 16 de marzo de 2011
Pues eso...
Pollito, mucho tiempo antes de que tú nacieras, alguien escribió esta canción, pensando, sin duda, en nosotros. Te lo digo yo!
Tu eres lo mas lindo de mi vida
Aunque yo no te lo diga, aunque yo no te lo diga
Si tu no estas yo no tengo alegría
Yo te extraño de noche
Yo te extraño de día
Yo quisiera que sepas
Que nunca quise asi
Que mi vida comienza
Cuando te conocí
Tú eres como el sol de la mañana
Que entra por mi ventana
Que entra por mi ventana
Tu eres de mi vida la alegría
Eres sueño en la noche
Eres ritmo en mis días
Tengo el corazón contento
El corazón contento
Y lleno de alegría
Tengo el corazón contento
El corazón contento
Desde aquél momento
En que llegaste a mí
Y doy gracias a la vida
Y le pido a Dios que no me faltes nunca
Yo quisiera que sepas
Que nunca quise asi
Que mi vida comienza
Cuando te conocí
Tú eres como el sol de la mañana
Que entra por mi ventana
Que entra por mi ventana
Tu eres de mi vida la alegría
Eres sueño en la noche
Eres ritmo en mis días
lunes, 14 de febrero de 2011
El pequeño individuo
Me preguntaba un amigo a los pocos días de nacer Alberto: "Oye, y esto de querer a tu hijo por encima de todas las cosas es algo que pasa así, de repente, según le ves al nacer?"
Qué gran pregunta, amigo.
Y sinceramente te respondo que creo que el amor hacia un hijo se va haciendo con los días, con las cosas, con los ratos que se comparten, a medida que le conoces y descubres su personalidad y esa parte de él tan propia que no es capaz ninguna madre de cambiarla por mucho que se empeñe.
No, no es algo que surge por generación espontánea nada más verle, tal y como nos quieren vender en los catalogos y en los anuncios de papillas.
Por lo menos en mi caso, cuando le vi la cara por primera vez lo que sentí fue un profundo respeto hacia ese pequeño individuo que me miraba con tanto interés. Sentí que era parte de nosotros, por supuesto, pero también sentí que era un ser humano individual, que ya no estaba ligado a mí físicamente, que ya tenía unas necesidades propias y que yo había de aprender a cubrírselas y a cuidarle. Que mi “misión” como madre acababa de comenzar y que el hombrecito que me miraba desde el cuco del hospital me necesitaría a partir de ese momento para ayudarle a vivir y convertirse en un hombre feliz.
Mi cariño por este pequeñín crece por momentos y se va construyendo con el transcurrir de los días, a medida que nos conocemos.
Y una vez más, me veo ante una de esos cuentos que nos narran durante toda la vida, llegando al punto de hacernos sentir peores madres por vivir y experimentar la vida real "de otra manera".
Porque creo desde hace tiempo, pero ahora que lo vivo como madre, lo creo mucho más, que no es sano pretender que los hijos sean como un apéndice de su madre para toda la vida, como intentando mantener intacto el cordón umbilical.
A un hijo se le quiere con el alma, sí, pero los hijos también son personas, con una personalidad propia y con una vida que les pertenece a ellos desde el minuto 0 de vida.
Y ahora que lo veo desde esta posición puedo decir que no me siento identificada con esa tendencia maternal a no respetar a los hijos como individuos, a “castrarles” desde que son muy pequeñitos impidiéndoles experimentar, anticipándose a sus acciones, muchas veces por evitar “perderlos“, otras muchas por aquel eterno “miedo a“: miedo a que se hagan daño, miedo a que se manchen, miedo a que se resfríen, miedo a que se caigan, miedo a…. Ese miedo y ese empeño en no dejar que crezcan y actuar como si se fuesen a romper.
¿Sabíais que muchos de los resfriados que cogen los bebes se evitarían si no se les sacase a la calle tan sumamente demasiado abrigados? Que paradoja, verdad?
Pues esto va para la china de la tienda de al lado de casa y para la vecina cotilla, que me echaron gratuitamente un par de broncas, porque, para su gusto, llevaba al pequeño poco abrigado. Miren señoras, tengo 3 cosas que decir al respecto:
1. El niño no estaba pasando ningún frío
2. Con 5 meses que tiene no ha cogido ni un resfriado
y 3. Métanse en sus asuntos
Qué gran pregunta, amigo.
Y sinceramente te respondo que creo que el amor hacia un hijo se va haciendo con los días, con las cosas, con los ratos que se comparten, a medida que le conoces y descubres su personalidad y esa parte de él tan propia que no es capaz ninguna madre de cambiarla por mucho que se empeñe.
No, no es algo que surge por generación espontánea nada más verle, tal y como nos quieren vender en los catalogos y en los anuncios de papillas.
Por lo menos en mi caso, cuando le vi la cara por primera vez lo que sentí fue un profundo respeto hacia ese pequeño individuo que me miraba con tanto interés. Sentí que era parte de nosotros, por supuesto, pero también sentí que era un ser humano individual, que ya no estaba ligado a mí físicamente, que ya tenía unas necesidades propias y que yo había de aprender a cubrírselas y a cuidarle. Que mi “misión” como madre acababa de comenzar y que el hombrecito que me miraba desde el cuco del hospital me necesitaría a partir de ese momento para ayudarle a vivir y convertirse en un hombre feliz.
Mi cariño por este pequeñín crece por momentos y se va construyendo con el transcurrir de los días, a medida que nos conocemos.
Y una vez más, me veo ante una de esos cuentos que nos narran durante toda la vida, llegando al punto de hacernos sentir peores madres por vivir y experimentar la vida real "de otra manera".
Porque creo desde hace tiempo, pero ahora que lo vivo como madre, lo creo mucho más, que no es sano pretender que los hijos sean como un apéndice de su madre para toda la vida, como intentando mantener intacto el cordón umbilical.
A un hijo se le quiere con el alma, sí, pero los hijos también son personas, con una personalidad propia y con una vida que les pertenece a ellos desde el minuto 0 de vida.
Y ahora que lo veo desde esta posición puedo decir que no me siento identificada con esa tendencia maternal a no respetar a los hijos como individuos, a “castrarles” desde que son muy pequeñitos impidiéndoles experimentar, anticipándose a sus acciones, muchas veces por evitar “perderlos“, otras muchas por aquel eterno “miedo a“: miedo a que se hagan daño, miedo a que se manchen, miedo a que se resfríen, miedo a que se caigan, miedo a…. Ese miedo y ese empeño en no dejar que crezcan y actuar como si se fuesen a romper.
¿Sabíais que muchos de los resfriados que cogen los bebes se evitarían si no se les sacase a la calle tan sumamente demasiado abrigados? Que paradoja, verdad?
Pues esto va para la china de la tienda de al lado de casa y para la vecina cotilla, que me echaron gratuitamente un par de broncas, porque, para su gusto, llevaba al pequeño poco abrigado. Miren señoras, tengo 3 cosas que decir al respecto:
1. El niño no estaba pasando ningún frío
2. Con 5 meses que tiene no ha cogido ni un resfriado
y 3. Métanse en sus asuntos
El motivo real de por qué siendo madre es tan difícil actualizar
Supongo que lo primero que se piensa es que no nos queda tiempo ni para ponernos a escribir y que durante los pequeños momentos que la maternidad nos deja libres tenemos ochocientas mil cosas mas importantes que actualizar un blog.
Pero que eso parezca lo más obvio no quiere decir que sea del todo cierto.
A día de hoy, que ya hace 5 meses que el pequeño llegó al mundo, puedo asegurar que el motivo fundamental por el que esto de escribir es una tarea complicada no es precisamente la falta de tiempo, sino más bien la falta de riego. Amigos, se me pira la pinza.
La autora del libro “Lo que hacen las madres. Especialmente cuando parece que no hacen nada” muestra la romántica idea de que nuestro cerebro de madre está continuamente ocupado cuidando de nuestro bebé y que aunque parezca que hay ratos en los que nuestra tarea de madres nos deja un descanso, por ejemplo, cuando el pequeño está dormido, es imposible centrar la atención en otra cosa que no sea él.
Bueno, todo esto queda muy bonito y por supuesto que la ardua tarea de aprender a ser madres es lo que ocupa el mayor tiempo de nuestra nueva vida y pensamiento, pero seamos sinceros, no podemos negar la evidencia: después del embarazo se queda una más p’allá que p’acá. Mucha gente me suele decir que desde que soy madre tengo “un algo” que no sabrían como describir. Pues es “ese algo“ es precisamente eso, que estoy, digamos… dispersa, por decirlo de alguna manera….
Ya sabemos que desde mi embarazo la falta de riego en el cerebro provocaba serios contratiempos, como que se me olvidasen las cosas y me costase mantener el hilo… pues la cosa lejos de arreglarse, después de dar a luz ha ido en aumento y ahora soy incapaz de concentrarme en nada. Nada, ni leer un libro, ver una película, charlar o preparar unas croquetas, en cuestión de minutos que logro clavar la atención , sin darme cuenta ya esto a la minima pensando en otra cosa!
Y además no hago más que soltar una barbaridad de chorradas y dar veinte rodeos hasta que consigo expresar lo que realmente quiero decir, y para explicar una idea de lo más simple tengo que dar cien mil vueltas.
En fin, así es, amigos, que después de 5 meses de haber dado a luz me patina un poco el tanque, aunque quiero creer que todavía tengo remedio…
Nota: escribir esta entrada de una forma resultona me ha llevado más de una hora… y he tenido que corregirla al día siguiente. Eso sí, de la que me he puesto, en el fn de semana han salido tres entradas de golpe.
Pero que eso parezca lo más obvio no quiere decir que sea del todo cierto.
A día de hoy, que ya hace 5 meses que el pequeño llegó al mundo, puedo asegurar que el motivo fundamental por el que esto de escribir es una tarea complicada no es precisamente la falta de tiempo, sino más bien la falta de riego. Amigos, se me pira la pinza.
La autora del libro “Lo que hacen las madres. Especialmente cuando parece que no hacen nada” muestra la romántica idea de que nuestro cerebro de madre está continuamente ocupado cuidando de nuestro bebé y que aunque parezca que hay ratos en los que nuestra tarea de madres nos deja un descanso, por ejemplo, cuando el pequeño está dormido, es imposible centrar la atención en otra cosa que no sea él.
Bueno, todo esto queda muy bonito y por supuesto que la ardua tarea de aprender a ser madres es lo que ocupa el mayor tiempo de nuestra nueva vida y pensamiento, pero seamos sinceros, no podemos negar la evidencia: después del embarazo se queda una más p’allá que p’acá. Mucha gente me suele decir que desde que soy madre tengo “un algo” que no sabrían como describir. Pues es “ese algo“ es precisamente eso, que estoy, digamos… dispersa, por decirlo de alguna manera….
Ya sabemos que desde mi embarazo la falta de riego en el cerebro provocaba serios contratiempos, como que se me olvidasen las cosas y me costase mantener el hilo… pues la cosa lejos de arreglarse, después de dar a luz ha ido en aumento y ahora soy incapaz de concentrarme en nada. Nada, ni leer un libro, ver una película, charlar o preparar unas croquetas, en cuestión de minutos que logro clavar la atención , sin darme cuenta ya esto a la minima pensando en otra cosa!
Y además no hago más que soltar una barbaridad de chorradas y dar veinte rodeos hasta que consigo expresar lo que realmente quiero decir, y para explicar una idea de lo más simple tengo que dar cien mil vueltas.
En fin, así es, amigos, que después de 5 meses de haber dado a luz me patina un poco el tanque, aunque quiero creer que todavía tengo remedio…
Nota: escribir esta entrada de una forma resultona me ha llevado más de una hora… y he tenido que corregirla al día siguiente. Eso sí, de la que me he puesto, en el fn de semana han salido tres entradas de golpe.
jueves, 3 de febrero de 2011
El carácter viene de serie
Alberto nació 10 días despues de salir de cuentas.
Algún día contaré las vicisitudes del gran momento, que no fue precisamente un caminito de rosas... pero prefiero dejarlo para otro rato con más tiempo y tranquilidad.
El caso es que como venía demostrando desde hacia más de una semana, no tenia ninguna intención de salir de ahí dentro.
Desde que empecé a tener contracciones de forma continuada y constante el viernes día 11 de septiembre, el pequeño renacuajo se empeñó en trepar hacia arriba y empujarme las costillas con el culo.
Ya ya... puede parecer que el angelito estuviese hecho un lío y no supiese si tenía que salir por arriba o por abajo, pero estoy segura de que lo que hacía era empujar en sentido contrario para intentar por todos los medios ser sacado de allí.
No, Alberto no quería salir.
Y por si quedase alguna duda, todo quedó muy claro cuando lo trajeron a la habitación. Y ví cómo me miraba.
Ya, se supone que los recién nacidos no ven. No ven, verdad??? No ven lo que no quieren!
Porque para no ver, bien que tuvo los ojos bien abiertos y fijos en mí durante todo el día, con esta cara de rencor, de estar muy enfadao y de no querer perdonarme jamás el haber permitido que lo sacasen de donde estaba tan a gusto:
Algún día contaré las vicisitudes del gran momento, que no fue precisamente un caminito de rosas... pero prefiero dejarlo para otro rato con más tiempo y tranquilidad.
El caso es que como venía demostrando desde hacia más de una semana, no tenia ninguna intención de salir de ahí dentro.
Desde que empecé a tener contracciones de forma continuada y constante el viernes día 11 de septiembre, el pequeño renacuajo se empeñó en trepar hacia arriba y empujarme las costillas con el culo.
Ya ya... puede parecer que el angelito estuviese hecho un lío y no supiese si tenía que salir por arriba o por abajo, pero estoy segura de que lo que hacía era empujar en sentido contrario para intentar por todos los medios ser sacado de allí.
No, Alberto no quería salir.
Y por si quedase alguna duda, todo quedó muy claro cuando lo trajeron a la habitación. Y ví cómo me miraba.
Ya, se supone que los recién nacidos no ven. No ven, verdad??? No ven lo que no quieren!
Porque para no ver, bien que tuvo los ojos bien abiertos y fijos en mí durante todo el día, con esta cara de rencor, de estar muy enfadao y de no querer perdonarme jamás el haber permitido que lo sacasen de donde estaba tan a gusto:
Ni fácil ni difícil sino todo lo contrario y un poco de cada
Ser madre no es fácil.
Tampoco difícil...
Es raro, porque como no se puede comparar con nada, tampoco se puede asegurar si es fácil o difícil.
Facil o difícil... comparado con qué? Pues comparado con nada, porque nada es parecido.
Todo es nuevo y diferente, es cansado y provoca nervios. Todo eso junto, supongo que para algunas personas será más "fácil" que para otras, que lo pueden considerar "difícil".
Hum... no sé, supongo que una conclusión de este tipo se saca con facilidad al cabo del tiempo, cuando los recuerdos te devuelven una nítida imagen de ti misma en los inicios de la nueva vida de madre primeriza. y, cuando con la tranquilidad de tenerlo ya todo bajo control, eres capaz de reconocer si cuando te estrenaste en esto de la maternidad las pasaste más o menos canutas... :)
Insisto, supongo...
Tampoco difícil...
Es raro, porque como no se puede comparar con nada, tampoco se puede asegurar si es fácil o difícil.
Facil o difícil... comparado con qué? Pues comparado con nada, porque nada es parecido.
Todo es nuevo y diferente, es cansado y provoca nervios. Todo eso junto, supongo que para algunas personas será más "fácil" que para otras, que lo pueden considerar "difícil".
Hum... no sé, supongo que una conclusión de este tipo se saca con facilidad al cabo del tiempo, cuando los recuerdos te devuelven una nítida imagen de ti misma en los inicios de la nueva vida de madre primeriza. y, cuando con la tranquilidad de tenerlo ya todo bajo control, eres capaz de reconocer si cuando te estrenaste en esto de la maternidad las pasaste más o menos canutas... :)
Insisto, supongo...
sábado, 15 de enero de 2011
Vaya par de dos...
¿Sabeis esa típica imagen de la joven pareja de padres que se quedan abrazados mirando al pequeño bebé dentro de su cunita, a media luz, mientras se duerme, los dos con cara de gilis, babeando incapaces de cerrar la boca y quitar esa sonrisilla de tolais????
Pues eso, NOSOTROS.
Creedme, que va totalmente en serio.
Sí sí... Tan real como la vida misma.
Pues eso, NOSOTROS.
Creedme, que va totalmente en serio.
Sí sí... Tan real como la vida misma.
lunes, 10 de enero de 2011
Retomando...
Hola de nuevo,
ya casi hace 4 meses que nació el pequeño Alberto. Si durante el embarazo parecía que no pasaba el tiempo, desde que nació los días vuelan.
No cabe duda de que las cosas cambian. Madre mía, me recuerdo a mí misma estando embarazada y no me parece que soy la misma persona. Tampoco me siento la misma que antes de estar embarazada.
Una de las cosas buenas que me ha regalado la maternidad es el gusto y la coherencia a la hora de ordenar mis prioridades y no perder ni el tiempo ni la calma por tonterías.
Físicamente, sigo en proceso... La recuperación es lenta y más si surgen complicaciones como me pasó a mí.
Pero desde hace unas pocas semanas me encuentro mejor, y ya por fin tengo la sensación de estar recuperándome.
Alberto es un sol de niño. Es maravilloso. Tan simpático, tan tranquilo y tan guapo que me parece mentira que sea hijo mío...
Según lo que nos cuentan por ahí, tenemos mucha suerte porque nos está haciendo muy fácil esta vida de padres primerizos. Tengo la sensación de que el pequeñín sabe cómo ayudarnos y lo pone todo de su parte.
Hay mil y un anécdotas de esta nueva etapa y las vicisitudes de la maternidad primeriza llegan a ser tan cómicas como las del embarazo, pero ni el tiempo ni las circunstancias facilitan el escribir y actualizar tanto como antes. No obstante, intentaré seguir haciéndolo de una manera más o menos constante, porque me gustaría seguir plasmando experiencias que quiero recordar y compartir y, por qué no, conservar para que algún día las pueda leer su verdadero protagonista.
ya casi hace 4 meses que nació el pequeño Alberto. Si durante el embarazo parecía que no pasaba el tiempo, desde que nació los días vuelan.
No cabe duda de que las cosas cambian. Madre mía, me recuerdo a mí misma estando embarazada y no me parece que soy la misma persona. Tampoco me siento la misma que antes de estar embarazada.
Una de las cosas buenas que me ha regalado la maternidad es el gusto y la coherencia a la hora de ordenar mis prioridades y no perder ni el tiempo ni la calma por tonterías.
Físicamente, sigo en proceso... La recuperación es lenta y más si surgen complicaciones como me pasó a mí.
Pero desde hace unas pocas semanas me encuentro mejor, y ya por fin tengo la sensación de estar recuperándome.
Alberto es un sol de niño. Es maravilloso. Tan simpático, tan tranquilo y tan guapo que me parece mentira que sea hijo mío...
Según lo que nos cuentan por ahí, tenemos mucha suerte porque nos está haciendo muy fácil esta vida de padres primerizos. Tengo la sensación de que el pequeñín sabe cómo ayudarnos y lo pone todo de su parte.
Hay mil y un anécdotas de esta nueva etapa y las vicisitudes de la maternidad primeriza llegan a ser tan cómicas como las del embarazo, pero ni el tiempo ni las circunstancias facilitan el escribir y actualizar tanto como antes. No obstante, intentaré seguir haciéndolo de una manera más o menos constante, porque me gustaría seguir plasmando experiencias que quiero recordar y compartir y, por qué no, conservar para que algún día las pueda leer su verdadero protagonista.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Las 3 reglas de oro
Cuando comencé a escribir este blog, me propuse no hacerlo para educar ni aconsejar por dos grandes motivos:
creo que educar sólo nos deben educar los médicos, y en todo caso, las mamás con experiencia. Ellos son los que saben (y los médicos, no siempre... )
y los consejos no siempre son buenos porque no hay dos embarazos iguales. Aunque por supuesto, sirven para orientar, pero el "tú lo que tienes que hacer..." creo que no ayuda en la mayoría de los casos.
Pero a día de hoy, casi dos meses despues de dar a luz, quiero compartir las 3 COSAS que en mi embarazo han sido fundamentales y me han "salvado la vida", y me atrevo a animar y recomendar a toda mamá en proceso que las pruebe (siempre que no exista ninguna contraindicíón o intolerancia)
* tomar zumo de naranja natural con pulpa todas las mañanas:
muy importante!!!! me he librado del estreñimiento y las hemorroides, que con un estado avanzado de gestación tienen que ser un infierno! Además me ha ayudado a tener la piel limpia, a subir las defensas, no ponerme enferma y asimilar mejor el hierro.
* el aceite de almendras dulces (o cualquier otro aceite corporal) despues de la ducha. En grandes cantidades, y masajeando bien esas partes tan peleagudas y propensas a darnos un susto despues de parir (en forma de estrías o flacidez): brazos, pecho, barriga, caderas, culo y muslos.
Gracias al aceite he tenido la piel la mar de "jugosa" tooodo el embarazo y he conseguido, pese a haber engordado 18 kilos durante los 9 meses, sólo tener unas pocas estrías en las caderas y aunque a día de hoy, por supuesto, no he conseguido bajar del todo el culo y la tripa, no tengo la piel colgando (apuf, apuf, apuf, menos mal, menos mal, menos mal!!!!!)
* dormir todas las noches con dos cojines bajo los pies. He dado esquinazo a las varices y me he librado (excepto muy al final y cuando he olvidado ponerme los cojines) de los fastidiosos calambres en las patorrillas, que, recópón, cómo duelen!!!!
Os lo recomiendo encarecidamente, de todo corazón.
Y os animo a que compartais conmigo esas costumbres que os "han salvado la vida" durante el embarazo o se la han salvado a alguien que conozcais muy bien ;D
creo que educar sólo nos deben educar los médicos, y en todo caso, las mamás con experiencia. Ellos son los que saben (y los médicos, no siempre... )
y los consejos no siempre son buenos porque no hay dos embarazos iguales. Aunque por supuesto, sirven para orientar, pero el "tú lo que tienes que hacer..." creo que no ayuda en la mayoría de los casos.
Pero a día de hoy, casi dos meses despues de dar a luz, quiero compartir las 3 COSAS que en mi embarazo han sido fundamentales y me han "salvado la vida", y me atrevo a animar y recomendar a toda mamá en proceso que las pruebe (siempre que no exista ninguna contraindicíón o intolerancia)
* tomar zumo de naranja natural con pulpa todas las mañanas:
muy importante!!!! me he librado del estreñimiento y las hemorroides, que con un estado avanzado de gestación tienen que ser un infierno! Además me ha ayudado a tener la piel limpia, a subir las defensas, no ponerme enferma y asimilar mejor el hierro.
* el aceite de almendras dulces (o cualquier otro aceite corporal) despues de la ducha. En grandes cantidades, y masajeando bien esas partes tan peleagudas y propensas a darnos un susto despues de parir (en forma de estrías o flacidez): brazos, pecho, barriga, caderas, culo y muslos.
Gracias al aceite he tenido la piel la mar de "jugosa" tooodo el embarazo y he conseguido, pese a haber engordado 18 kilos durante los 9 meses, sólo tener unas pocas estrías en las caderas y aunque a día de hoy, por supuesto, no he conseguido bajar del todo el culo y la tripa, no tengo la piel colgando (apuf, apuf, apuf, menos mal, menos mal, menos mal!!!!!)
* dormir todas las noches con dos cojines bajo los pies. He dado esquinazo a las varices y me he librado (excepto muy al final y cuando he olvidado ponerme los cojines) de los fastidiosos calambres en las patorrillas, que, recópón, cómo duelen!!!!
Os lo recomiendo encarecidamente, de todo corazón.
Y os animo a que compartais conmigo esas costumbres que os "han salvado la vida" durante el embarazo o se la han salvado a alguien que conozcais muy bien ;D
viernes, 22 de octubre de 2010
BIENVENIDO, DON ALBERTO!
Alberto Xabier, más conocido por todos como Don Alberto, nació por fin el lunes 13 de septiembre de 2010 a las 7:45h, en la Fundación Jimenez Díaz con un peso de 2,270 kg y 50cm.
Por cesárea de urgencia, debido a una complicación de última hora, y gracias al equipo de médicos, cirujanos, enfermeras y matronas del hospital, llegó en perfecto estado, con unos resultados de 9-9 en el Test de Apgar.
Por cesárea de urgencia, debido a una complicación de última hora, y gracias al equipo de médicos, cirujanos, enfermeras y matronas del hospital, llegó en perfecto estado, con unos resultados de 9-9 en el Test de Apgar.
________________________________________________________________________
Han pasado un mes y 9 días desde que nació.
No he podido actualizar el blog en todo este tiempo, porque he estado un tanto pachuchilla, pero ahora que ya me encuentro mejor, quiero seguir contandoos esas cosas que han sido tan importantes para mí durante el embarazo y que aún estan en el tintero y, cómo no, relataros las tan apasionantes peripecias que estamos viviendo desde que Alberto está con nosotros.
Os presento al pequeño Don Alberto:
A las pocas horas de nacer:
Con 3 días, nada más llegar a casa desde el hospital:
BIENVENIDO, DON ALBERTO!!!
viernes, 10 de septiembre de 2010
La epidural, esa señora...
Si me diesen un duro cada vez que alguien me dice lo que tengo que hacer con respecto a la epidural, este embarazo me habría hecho millonaria.
Es impresionante la cantidad de opiniones, conflictos y espectativas que despierta este tema, incluso en hombres y en mujeres que no han sido madres en su vida.
No entiendo por qué provoca tanto nerviosismo. Al fin y al cabo, a qúién le importa que yo decida parir con epidural o no??? Sinceramente, creo sólo ha de importarnos a mí y a mi marido (que tendrá que aguantarme a la hora del parto). A nadie más.
Amigos, amigas, a mí me da exactamente igual cómo decida parir el resto de la humanidad. No me gustaría parecer antipática diciendo esto, pero es la verdad, cada uno pare como quiere/puede.
Al principio y en algunos casos hace gracia, por lo menos cuando te lo cuentan con mucho sentido del humor o con toda tranquilidad, sin querer darte lecciones.
Pero si te dejas, te conviertes en el blanco de una especie de vicio morboso que lleva a la persona que te está hablando del tema a hurgar, criticar, organizar y juzgar hasta más allá de donde moralmente le incumbe.
Y como yo me callo porque no dan opción a meter baza y además este blog no me discute, voy a aprovechar ahora mismo para dejar plasmada mi opinión previa al parto, con la posibilidad que me brinda poder contrastarla con la que será mi opinión después del parto.
No tengo ningún miedo ni ningún problema con la tal epidural. Considero que es una parte más del proceso del parto, que se ha puesto al alcance de toda mujer hace ya muchos años para facilitar un trabajo duro y doloroso como es parir.
Cuando te pones de parto, tu útero que a estas alturas ha aumentado unas 1000 veces su capacidad, se contrae con fuerza para empujar y sacar por un pequeño agujero de unos 10 cms a un individuo que pesa alrededor de 3 kilos y mide unos 50 centímetros.
¿Quién puede asegurar que eso no duele?
Ante el dolor extremo, el cerebro y el propio cuerpo reaccionan de formas muy diferentes, según cada persona. Hay mujeres que soportan mejor el dolor, y hay otras que con un pequeño golpecito o pellizco la lían parda. Si precisamente para dar a luz es fundamental que la madre colabore, ¿cómo lo va a hacer si está bloqueada y paralizada por el dolor?
Si cuando nos sacan una muela, o nos arrancan las amígdalas, se nos duerme, ¿por qué no nos pueden aliviar el dolor con una anestesia local cuando estamos pariendo? ¿Dónde está la diferencia? Esa es mi pregunta, ¿por qué para cualquier otra intervención quirúrgica sí, pero para dar a luz no?.
Esta pregunta aún no me la ha respondido nadie, ¿por qué será?
Y en el otro extremo tenemos a las mujeres que creen que tienen el secreto de la epidural en sus manos y que en sus palabras está tu salvación. Estas tratarán de convencerte por todos los medios de cuándo, cómo y cuánto te tienen que poner.
Lo primero que quiero decir a este respecto es que la única persona que me ha "convencido" con sus palabras ha sido el propio anestesista, que, me van a disculpar, pero a mi entender es quien realmente sabe del asunto.
El médico anestesista me explica en qué consiste, cómo se administra y cuándo me la van a poner, si yo firmo un consentimiento para que me la pongan, claro está.
Conclusiones después de la visita al anestesista:
* Para empezar, no obligan a nadie a que se ponga la epidural, señoritas futuras mamás, no teman a ese respecto.
* No soy yo quien decide cuándo me la tienen que poner, la comadrona sabe cuándo ha llegado el momento y un equipo de anestesistas se encargará de hacerlo.
Me dicen por ahí que yo la pida a gritos en cuanto llegue al hospital para que me la pongan cuanto antes, y que si no me la quieren poner, llore y patalee y les cuente mi vida para convencerles de que me la pongan antes de tiempo.
Vamos a ver:
1. no tengo ninguna intención de entrar en el hospital y parecer más histérica de lo que ya pareceré con el dolor de las contracciones, los nervios y el miedo que voy a pasar.
2. en serio, NO ES BUENO PONER LA EPIDURAL ANTES DE TIEMPO, PORQUE SE CORRE EL RIESGO DE QUE SE PARALICE EL PROCESO DE DILATACIÓN Y LAS CONTRACCIONES.
3. mamás, dudo mucho que sepais vosotras más que los médicos y las matronas a este respecto...
* No voy a ser mejor ni peor madre por parir con epidural.
Creo que lo que estoy siendo es más consecuente, consciente y realista que en toda mi vida. Y me explico:
yo soy de Bilbao, y aunque suene a coña, soy bruta y dura por naturaleza. Soy capaz de caer de morros al suelo con 33 años, partirme un diente y no darle ninguna importancia. No lloro de dolor y, es más, para mitigarlo me suele entrar mucha risa.
A estas alturas de mi vida, podría creer que soy capaz de parir sin anestesia, pero no voy a ser tan cazurra como para hacer la bilbainada de comprobarlo porque sí.
Simplemente porque como no he parido nunca, no sé hasta qué punto llega ese dolor. Sé que se puede soportar, porque mi madre, al igual que millones de mujeres en el mundo, en la vida y en la historia han parido a pelo, han sobrevivido y además han repetido.
Esto me lleva a pensar que no se muere de dolor. Pero sigo teniendo la duda de que mi cuerpo sea capaz de reaccionar a ese dolor de la manera adecuada.
No creo que sea lo mismo aterrizar con los morros en el suelo, que sacar un bebé por el ****, con perdón.
Y, sobre todo, reconozco que no sé cómo es dar a luz, no sé hasta qué punto llegará mi miedo, no sé hasta qué punto resistirá mi cuerpo. Sólo sé que quiero hacer todo lo posible para colaborar con el equipo que me asistirá para ayudar al pequeño Don Alberto a salir de aquí en las mejores condiciones posibles.
Si concibo ir al hospital como una necesidad, ¿por qué una vez que esté allí me voy a negar a que hagan su trabajo tal y como llevan décadas haciéndolo?
Me importa mucho más mantener la calma para vivir cada segundo de esta historia que es la primera y por tanto, única e irrepetible.
Cabe también la posibilidad de tener un parto de estos que no te da tiempo a llegar al hospital y das a luz en el portal de casa, asistida por un policía y luego viene la tele a grabarte... En ese caso, ni epidural ni leches, a parir a pelo y en tiempo récord.
Pero esta posibilidad, aunque nada descartable, es muy pequeña.
Lo más probable es que nos dé tiempo a llegar al hospital y todo transcurra con normalidad.
Y la normalidad para mí consiste en escuchar todo lo que me digan y poner todo de mi parte para que el proceso sea más fácil, más rápido y más seguro.
Ah! y reconozco, eso sí, que el pinchazo me da cosa, eh...
A la vuelta del parto os contaré cómo ha sucedido realmente, porque eso es algo que no podemos saber nadie, de momento.
Es impresionante la cantidad de opiniones, conflictos y espectativas que despierta este tema, incluso en hombres y en mujeres que no han sido madres en su vida.
No entiendo por qué provoca tanto nerviosismo. Al fin y al cabo, a qúién le importa que yo decida parir con epidural o no??? Sinceramente, creo sólo ha de importarnos a mí y a mi marido (que tendrá que aguantarme a la hora del parto). A nadie más.
Amigos, amigas, a mí me da exactamente igual cómo decida parir el resto de la humanidad. No me gustaría parecer antipática diciendo esto, pero es la verdad, cada uno pare como quiere/puede.
Al principio y en algunos casos hace gracia, por lo menos cuando te lo cuentan con mucho sentido del humor o con toda tranquilidad, sin querer darte lecciones.
Pero si te dejas, te conviertes en el blanco de una especie de vicio morboso que lleva a la persona que te está hablando del tema a hurgar, criticar, organizar y juzgar hasta más allá de donde moralmente le incumbe.
Y como yo me callo porque no dan opción a meter baza y además este blog no me discute, voy a aprovechar ahora mismo para dejar plasmada mi opinión previa al parto, con la posibilidad que me brinda poder contrastarla con la que será mi opinión después del parto.
No tengo ningún miedo ni ningún problema con la tal epidural. Considero que es una parte más del proceso del parto, que se ha puesto al alcance de toda mujer hace ya muchos años para facilitar un trabajo duro y doloroso como es parir.
Cuando te pones de parto, tu útero que a estas alturas ha aumentado unas 1000 veces su capacidad, se contrae con fuerza para empujar y sacar por un pequeño agujero de unos 10 cms a un individuo que pesa alrededor de 3 kilos y mide unos 50 centímetros.
¿Quién puede asegurar que eso no duele?
Ante el dolor extremo, el cerebro y el propio cuerpo reaccionan de formas muy diferentes, según cada persona. Hay mujeres que soportan mejor el dolor, y hay otras que con un pequeño golpecito o pellizco la lían parda. Si precisamente para dar a luz es fundamental que la madre colabore, ¿cómo lo va a hacer si está bloqueada y paralizada por el dolor?
Si cuando nos sacan una muela, o nos arrancan las amígdalas, se nos duerme, ¿por qué no nos pueden aliviar el dolor con una anestesia local cuando estamos pariendo? ¿Dónde está la diferencia? Esa es mi pregunta, ¿por qué para cualquier otra intervención quirúrgica sí, pero para dar a luz no?.
Esta pregunta aún no me la ha respondido nadie, ¿por qué será?
Y en el otro extremo tenemos a las mujeres que creen que tienen el secreto de la epidural en sus manos y que en sus palabras está tu salvación. Estas tratarán de convencerte por todos los medios de cuándo, cómo y cuánto te tienen que poner.
Lo primero que quiero decir a este respecto es que la única persona que me ha "convencido" con sus palabras ha sido el propio anestesista, que, me van a disculpar, pero a mi entender es quien realmente sabe del asunto.
El médico anestesista me explica en qué consiste, cómo se administra y cuándo me la van a poner, si yo firmo un consentimiento para que me la pongan, claro está.
Conclusiones después de la visita al anestesista:
* Para empezar, no obligan a nadie a que se ponga la epidural, señoritas futuras mamás, no teman a ese respecto.
* No soy yo quien decide cuándo me la tienen que poner, la comadrona sabe cuándo ha llegado el momento y un equipo de anestesistas se encargará de hacerlo.
Me dicen por ahí que yo la pida a gritos en cuanto llegue al hospital para que me la pongan cuanto antes, y que si no me la quieren poner, llore y patalee y les cuente mi vida para convencerles de que me la pongan antes de tiempo.
Vamos a ver:
1. no tengo ninguna intención de entrar en el hospital y parecer más histérica de lo que ya pareceré con el dolor de las contracciones, los nervios y el miedo que voy a pasar.
2. en serio, NO ES BUENO PONER LA EPIDURAL ANTES DE TIEMPO, PORQUE SE CORRE EL RIESGO DE QUE SE PARALICE EL PROCESO DE DILATACIÓN Y LAS CONTRACCIONES.
3. mamás, dudo mucho que sepais vosotras más que los médicos y las matronas a este respecto...
* No voy a ser mejor ni peor madre por parir con epidural.
Creo que lo que estoy siendo es más consecuente, consciente y realista que en toda mi vida. Y me explico:
yo soy de Bilbao, y aunque suene a coña, soy bruta y dura por naturaleza. Soy capaz de caer de morros al suelo con 33 años, partirme un diente y no darle ninguna importancia. No lloro de dolor y, es más, para mitigarlo me suele entrar mucha risa.
A estas alturas de mi vida, podría creer que soy capaz de parir sin anestesia, pero no voy a ser tan cazurra como para hacer la bilbainada de comprobarlo porque sí.
Simplemente porque como no he parido nunca, no sé hasta qué punto llega ese dolor. Sé que se puede soportar, porque mi madre, al igual que millones de mujeres en el mundo, en la vida y en la historia han parido a pelo, han sobrevivido y además han repetido.
Esto me lleva a pensar que no se muere de dolor. Pero sigo teniendo la duda de que mi cuerpo sea capaz de reaccionar a ese dolor de la manera adecuada.
No creo que sea lo mismo aterrizar con los morros en el suelo, que sacar un bebé por el ****, con perdón.
Y, sobre todo, reconozco que no sé cómo es dar a luz, no sé hasta qué punto llegará mi miedo, no sé hasta qué punto resistirá mi cuerpo. Sólo sé que quiero hacer todo lo posible para colaborar con el equipo que me asistirá para ayudar al pequeño Don Alberto a salir de aquí en las mejores condiciones posibles.
Si concibo ir al hospital como una necesidad, ¿por qué una vez que esté allí me voy a negar a que hagan su trabajo tal y como llevan décadas haciéndolo?
Me importa mucho más mantener la calma para vivir cada segundo de esta historia que es la primera y por tanto, única e irrepetible.
Cabe también la posibilidad de tener un parto de estos que no te da tiempo a llegar al hospital y das a luz en el portal de casa, asistida por un policía y luego viene la tele a grabarte... En ese caso, ni epidural ni leches, a parir a pelo y en tiempo récord.
Pero esta posibilidad, aunque nada descartable, es muy pequeña.
Lo más probable es que nos dé tiempo a llegar al hospital y todo transcurra con normalidad.
Y la normalidad para mí consiste en escuchar todo lo que me digan y poner todo de mi parte para que el proceso sea más fácil, más rápido y más seguro.
Ah! y reconozco, eso sí, que el pinchazo me da cosa, eh...
A la vuelta del parto os contaré cómo ha sucedido realmente, porque eso es algo que no podemos saber nadie, de momento.
Otra vez andando como E.T.
Me duele la cadera. Igual que al principio, cuando en los dos primeros meses se estaba abriendo el hueso para dar cabida a todo este mogollón que llevo dentro y me era tan difícil moverme estando tumbada, levantarme y andar.
Ayer tuve varios dolores en las ingles, como cuando está por llegar la regla, una presión muy fuerte que se aliviaba al cabo de unos segundos. No, esta vez no eran contracciones, más bien era precisamente el desplazamiento de la cadera, que me ha hecho pasar la noche viendo las estrellas (pero no las de verdad, eso hubiese sido mucho más romántico).
Supongo que estamos haciendo los últimos ajustes para facilitar la salida del pequeño. Está claro, que cuanto más espacio deje el hueso, menos le costará salir: más dolor ahora, menos esfuerzo luego... No tengo ni idea de si esta conclusión a la que he llegado solita es cierta, pero me consuela mucho pensar que lo es.
También llevo dos días que a última hora de la tarde se me hinchan los dedos de las manos como morcillas.
Y sigo teniendo contracciones de vez en cuando.
La semana pasada comencé a tomar a diario infusión de hoja de frambuesa. Me la recomendó nuestra amiga P hace un montón de meses. Pero ojo! la hoja de frambuesa se recomienda tomar SÓLO DURANTE las últimas semanas del embarazo para tonificar y estimular el útero y facilitar su labor en el parto. Como todo, es importante consultarle antes al médico o a la matrona (aunque con este tipo de cosas suelen pasar mucho de todo, porque los temas de herbolario parece que les den alergia) Igualmente, es muy importante consultar, sobre todo si el embarazo está dando algún problema, y fundamentalmente NO TOMAR HASTA LAS ULTIMAS SEMANAS.
Por lo demás, todo sigue igual. Vuelvo a andar como E.T., pero eso no es ninguna novedad.
Ayer tuve varios dolores en las ingles, como cuando está por llegar la regla, una presión muy fuerte que se aliviaba al cabo de unos segundos. No, esta vez no eran contracciones, más bien era precisamente el desplazamiento de la cadera, que me ha hecho pasar la noche viendo las estrellas (pero no las de verdad, eso hubiese sido mucho más romántico).
Supongo que estamos haciendo los últimos ajustes para facilitar la salida del pequeño. Está claro, que cuanto más espacio deje el hueso, menos le costará salir: más dolor ahora, menos esfuerzo luego... No tengo ni idea de si esta conclusión a la que he llegado solita es cierta, pero me consuela mucho pensar que lo es.
También llevo dos días que a última hora de la tarde se me hinchan los dedos de las manos como morcillas.
Y sigo teniendo contracciones de vez en cuando.
La semana pasada comencé a tomar a diario infusión de hoja de frambuesa. Me la recomendó nuestra amiga P hace un montón de meses. Pero ojo! la hoja de frambuesa se recomienda tomar SÓLO DURANTE las últimas semanas del embarazo para tonificar y estimular el útero y facilitar su labor en el parto. Como todo, es importante consultarle antes al médico o a la matrona (aunque con este tipo de cosas suelen pasar mucho de todo, porque los temas de herbolario parece que les den alergia) Igualmente, es muy importante consultar, sobre todo si el embarazo está dando algún problema, y fundamentalmente NO TOMAR HASTA LAS ULTIMAS SEMANAS.
Por lo demás, todo sigue igual. Vuelvo a andar como E.T., pero eso no es ninguna novedad.
jueves, 9 de septiembre de 2010
Ohm...
Asumiendo que las cosas van a pasar cuando tengan que pasar y que yo no tengo ninguna posibilidad de acelerar el proceso, me ha invadido una sensación de calma desconocida para mí en el pasado.
Tengamos en cuenta que soy una persona que necesita estar organizada y tener las cosas más o menos bajo control. Adoro el poder de la improvisación y me encanta innovar y saltarme lo planeado justo en el último momento, pero en cosas serias, sobre todo en el trabajo, llevo muchos años funcionando sobre una base que intento que sea lo más estable posible.
Y el trabajo es tan importante para mí que tiene mucho peso en mi vida, de hecho es difícil saber dónde está la frontera, y durante todos estos meses, el trabajo y mi embarazo han sido contrincantes cuerpo a cuerpo.
Cumplir las fechas y los plazos es algo fundamental para poder estar organizado. Por eso me sorprendo tanto cuando al habernos pasado de la "fecha prevista para el parto" me veo tan alegre y tan tranquila, dándole al pequeño que está por llegar toda la libertad del mundo para que él decida cuándo es el momento de regalarnos su presencia.
Evidentemente, no me queda más remedio, yo no puedo modificar esta situación y lo que he de hacer es asumirlo, relajarme y esperar tranquila.
Y comenzaba a escribir esta entrada precisamente porque me encuentro ahi, asumiendo los ritmos vitales que yo no puedo controlar, y además haciéndolo de buen grado y con gusto.
PERO??? Sí, hay un pero... Con qué dificultad añadida me tengo que encontrar cuando más relajada y despreocupada debería estar? Con que cuando necesito de la colaboración de otras personas para que todo funcione, es imposible llegar tranquila al parto...
¿Por qué cuándo más ayuda necesito, es más difícil encontrarla? Entiendo perfectamente que las otras personas tienen sus cosas y sus motivos y sus razones de peso y yo no puedo discutirlo, sólo puedo resignarme y aceptar el hecho de que justo ahora, que necesito su ayuda real no están para prestármela. Aceptarlo así, sin reproches ni nada, con una sonrisa y diciéndoles: "oh, lo siento, bueno, no te preocupes, no pasa nada..."
Pero sí pasa, pasa que siento: "ojalá no me hiciese falta nada ni nadie", "ojalá todo fuese de otra manera y no tuviese que pedir ayuda", "ojalá no tuviese que preocuparme más mientras siga embarazada", "ojalá pudiese estar del todo tranquila"... y sobre todo: "Quiero parir yaaaaaaa...." :(((
....
Y así, tengo que coger aire, y dejar que pasen las horas para poder tomar una decisión con claridad, tranquila y sin agobiarme...
Pasan las horas, actúo de la única manera que me puedo permitir "oh, lo siento, bueno, no te preocupes, no pasa nada..." y sigo trabajando buscando otras soluciones. Afortunadamente, si no me rindo las encuentro y después de llevarlas a cabo puedo volver a disfrutar de la calma de la que hablaba al principo de esta entrada.
Pero como todo en esta vida, no es fácil y conlleva trabajo y esfuerzo.
Voy a dejar que pasen unas horas, actuaré y esperaré que vuelva la calma con los brazos abiertos.
Tengamos en cuenta que soy una persona que necesita estar organizada y tener las cosas más o menos bajo control. Adoro el poder de la improvisación y me encanta innovar y saltarme lo planeado justo en el último momento, pero en cosas serias, sobre todo en el trabajo, llevo muchos años funcionando sobre una base que intento que sea lo más estable posible.
Y el trabajo es tan importante para mí que tiene mucho peso en mi vida, de hecho es difícil saber dónde está la frontera, y durante todos estos meses, el trabajo y mi embarazo han sido contrincantes cuerpo a cuerpo.
Cumplir las fechas y los plazos es algo fundamental para poder estar organizado. Por eso me sorprendo tanto cuando al habernos pasado de la "fecha prevista para el parto" me veo tan alegre y tan tranquila, dándole al pequeño que está por llegar toda la libertad del mundo para que él decida cuándo es el momento de regalarnos su presencia.
Evidentemente, no me queda más remedio, yo no puedo modificar esta situación y lo que he de hacer es asumirlo, relajarme y esperar tranquila.
Y comenzaba a escribir esta entrada precisamente porque me encuentro ahi, asumiendo los ritmos vitales que yo no puedo controlar, y además haciéndolo de buen grado y con gusto.
PERO??? Sí, hay un pero... Con qué dificultad añadida me tengo que encontrar cuando más relajada y despreocupada debería estar? Con que cuando necesito de la colaboración de otras personas para que todo funcione, es imposible llegar tranquila al parto...
¿Por qué cuándo más ayuda necesito, es más difícil encontrarla? Entiendo perfectamente que las otras personas tienen sus cosas y sus motivos y sus razones de peso y yo no puedo discutirlo, sólo puedo resignarme y aceptar el hecho de que justo ahora, que necesito su ayuda real no están para prestármela. Aceptarlo así, sin reproches ni nada, con una sonrisa y diciéndoles: "oh, lo siento, bueno, no te preocupes, no pasa nada..."
Pero sí pasa, pasa que siento: "ojalá no me hiciese falta nada ni nadie", "ojalá todo fuese de otra manera y no tuviese que pedir ayuda", "ojalá no tuviese que preocuparme más mientras siga embarazada", "ojalá pudiese estar del todo tranquila"... y sobre todo: "Quiero parir yaaaaaaa...." :(((
....
Y así, tengo que coger aire, y dejar que pasen las horas para poder tomar una decisión con claridad, tranquila y sin agobiarme...
Pasan las horas, actúo de la única manera que me puedo permitir "oh, lo siento, bueno, no te preocupes, no pasa nada..." y sigo trabajando buscando otras soluciones. Afortunadamente, si no me rindo las encuentro y después de llevarlas a cabo puedo volver a disfrutar de la calma de la que hablaba al principo de esta entrada.
Pero como todo en esta vida, no es fácil y conlleva trabajo y esfuerzo.
Voy a dejar que pasen unas horas, actuaré y esperaré que vuelva la calma con los brazos abiertos.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Salidos... de cuentas
A día de hoy: 40 semanas + 4 días
Hace justo una semana tuvimos cita en el médico para enchufarnos el monitor, un aparato que consta de dos discos con forma de pastilla de jabón que te colocan sobre la tripa para medir los latidos del bebé y su reacción a tus movimientos o contracciones si las hay.
Todo en orden, el bebé súper despierto a las 10 de la mañana y yo sin novedades.
Despues de estar 20 minutos conectada al aparato, la ginecóloga me citó para volver esta semana si no hubiese dado a luz antes.
Hoy han vuelto a enchufarnos, otros 10 minutos, esta vez con posterior y dolorosa exploración, ayyyy...
Según la médico, no hay indicios de que el pequeño vaya a salir en estos días. Una vez más, las recomendaciones de rigor para facilitar el parto: caminar mucho y mantener relaciones sexuales.
Si no hay cambios, el día 13 volveremos y si no pasa nada antes del 16, se programará la inducción al parto.
A estas alturas lo único que puedo decir con toda seguridad es que no tengo ni idea de cuándo ni de qué va a pasar ni cómo van a transcurrir estos días.
Sigo teniendo contracciones por la tarde/noche, pero por lo visto, todo lo que suponen es un bonito y útil entrenamiento.
Nos habíamos organizado con el trabajo para tener una semana tranquila, pero se nos acaba el plazo programado y nos tenemos que volver a organizar.
R trabaja por las tardes y desde el lunes le han cambiado el turno para ir por las mañanas y estar cubierto en caso de emergencia. Además los jueves por la noche llevamos una sesión de música en una discoteca y aquí vienen los dilemas. La semana pasada la noche quedó cubierta y R pudo estar libre, pero para este jueves si hubiésemos parido en el plazo, pensamos que R ya podria ir sin problema. La cuestión es tener un dj que cubra la noche para que R pueda venir a casa antes si es necesario y así descanse todo lo posible para estar bien en forma en el momento de ir al hospital.
Al final hemos podido volver a organizarlo todo, pero visto lo visto, ampliamos una semana más el "dispositivo de emergencia".
Aprovecho para dejar comentado algo que R me recordaba hace un par de días:
cuando supimos que me había quedado embarazada y dedujimos cuándo había pasado, según nuestras cuentas, sin conocer aún cómo calculan los médicos las semanas de embarazo, nos salía que seríamos papás para el 13 ó 14 de septiembre, casualmente coincidiendo con el cumpleaños de mi madre.
Tal y como van las cosas, es probable, que la cuenta de la vieja que hicimos en su momento sea la que más se acerque a la fecha real del parto.
Dejo constancia de este dato con la incógnita de si estábamos o no en lo cierto.
Se admiten apuestas!!! :DDD
Hace justo una semana tuvimos cita en el médico para enchufarnos el monitor, un aparato que consta de dos discos con forma de pastilla de jabón que te colocan sobre la tripa para medir los latidos del bebé y su reacción a tus movimientos o contracciones si las hay.
Todo en orden, el bebé súper despierto a las 10 de la mañana y yo sin novedades.
Despues de estar 20 minutos conectada al aparato, la ginecóloga me citó para volver esta semana si no hubiese dado a luz antes.
Hoy han vuelto a enchufarnos, otros 10 minutos, esta vez con posterior y dolorosa exploración, ayyyy...
Según la médico, no hay indicios de que el pequeño vaya a salir en estos días. Una vez más, las recomendaciones de rigor para facilitar el parto: caminar mucho y mantener relaciones sexuales.
Si no hay cambios, el día 13 volveremos y si no pasa nada antes del 16, se programará la inducción al parto.
A estas alturas lo único que puedo decir con toda seguridad es que no tengo ni idea de cuándo ni de qué va a pasar ni cómo van a transcurrir estos días.
Sigo teniendo contracciones por la tarde/noche, pero por lo visto, todo lo que suponen es un bonito y útil entrenamiento.
Nos habíamos organizado con el trabajo para tener una semana tranquila, pero se nos acaba el plazo programado y nos tenemos que volver a organizar.
R trabaja por las tardes y desde el lunes le han cambiado el turno para ir por las mañanas y estar cubierto en caso de emergencia. Además los jueves por la noche llevamos una sesión de música en una discoteca y aquí vienen los dilemas. La semana pasada la noche quedó cubierta y R pudo estar libre, pero para este jueves si hubiésemos parido en el plazo, pensamos que R ya podria ir sin problema. La cuestión es tener un dj que cubra la noche para que R pueda venir a casa antes si es necesario y así descanse todo lo posible para estar bien en forma en el momento de ir al hospital.
Al final hemos podido volver a organizarlo todo, pero visto lo visto, ampliamos una semana más el "dispositivo de emergencia".
Aprovecho para dejar comentado algo que R me recordaba hace un par de días:
cuando supimos que me había quedado embarazada y dedujimos cuándo había pasado, según nuestras cuentas, sin conocer aún cómo calculan los médicos las semanas de embarazo, nos salía que seríamos papás para el 13 ó 14 de septiembre, casualmente coincidiendo con el cumpleaños de mi madre.
Tal y como van las cosas, es probable, que la cuenta de la vieja que hicimos en su momento sea la que más se acerque a la fecha real del parto.
Dejo constancia de este dato con la incógnita de si estábamos o no en lo cierto.
Se admiten apuestas!!! :DDD
El síndrome del nido
Dicen que cuando estás a punto de dar a luz entran unas ganas incontenibles de limpiar la casa, preparar la habitación del niño, pintar las paredes y todo aquello que implique "poner a punto el nido" para el nuevo inquilino que está por llegar.
Creo que he pasado por el síndrome del nido ya 3 veces y el pequeño sigue sin estrenarlo...
Hace 2 semanas me empleé a fondo con la que será su habitación. Habitación compartida con sus papás, claro, porque un armario empotrado de tres puertas para uso exclusivo de un pequeño de 50 cms me parece exagerado. Pero sí que hemos dejado una bonita estantería blanca para sus cosas, que de momento ocupan muy poquito. Todas esas cosas, sus primeras ropitas y zapatitos, mantitas, sábanas y primeros peluches, que antes estaban acumulándose en nuestra habitación ya tienen su propio espacio. Ese día según me levanté, cogí la escoba, la fregona y el trapo de quitar el polvo y le dí un buen repaso a toda la casa. Cuando ya tenía todo reluciente, me metí en esta habitación y desalojé y reubiqué las cosas nuestras que andaban todavía sin sitio despues de la mudanza y despejé todo el espacio necesario para colocar las pertenencias del pequeño Don Alberto.
Bien, pues después de ese día han pasado dos semanas y dos días sin novedad hasta anteayer, que me dió un "ataque de trapo" mucho más fuerte y no dejé un centímetro de la casa sin brillar como los chorros del oro. Y al día siguiente, como las abuelas, me dio por "limpiar sobre limpio".
Cuando llegamos a vivir a este piso yo ya estaba embarazada de 4 meses y, por ser muy bajos o por ser muy altos, todavía había espacios que eran inaccesibles para mí. Anteayer perdí el miedo a todas esas dificultades y ni altos ni bajos, me agaché, me estiré, me subí al taburete (con mucho cuidado, eso sí) como si tuviese una cintura de avispa y la agilidad de un felino.
Ya podemos decir que he experimentado el síndrome del nido. Sí, me he puesto a limpiar la casa como una loca. Ahora veremos cuánto tiempo tiene que pasar hasta que venga el pequeñín a estrenarlo. De momento, cre que aún me da tiempo a terminar esas fundas para los cojines del sofá que tengo aparcadas desde hace más de un mes.
Creo que he pasado por el síndrome del nido ya 3 veces y el pequeño sigue sin estrenarlo...
Hace 2 semanas me empleé a fondo con la que será su habitación. Habitación compartida con sus papás, claro, porque un armario empotrado de tres puertas para uso exclusivo de un pequeño de 50 cms me parece exagerado. Pero sí que hemos dejado una bonita estantería blanca para sus cosas, que de momento ocupan muy poquito. Todas esas cosas, sus primeras ropitas y zapatitos, mantitas, sábanas y primeros peluches, que antes estaban acumulándose en nuestra habitación ya tienen su propio espacio. Ese día según me levanté, cogí la escoba, la fregona y el trapo de quitar el polvo y le dí un buen repaso a toda la casa. Cuando ya tenía todo reluciente, me metí en esta habitación y desalojé y reubiqué las cosas nuestras que andaban todavía sin sitio despues de la mudanza y despejé todo el espacio necesario para colocar las pertenencias del pequeño Don Alberto.
Bien, pues después de ese día han pasado dos semanas y dos días sin novedad hasta anteayer, que me dió un "ataque de trapo" mucho más fuerte y no dejé un centímetro de la casa sin brillar como los chorros del oro. Y al día siguiente, como las abuelas, me dio por "limpiar sobre limpio".
Cuando llegamos a vivir a este piso yo ya estaba embarazada de 4 meses y, por ser muy bajos o por ser muy altos, todavía había espacios que eran inaccesibles para mí. Anteayer perdí el miedo a todas esas dificultades y ni altos ni bajos, me agaché, me estiré, me subí al taburete (con mucho cuidado, eso sí) como si tuviese una cintura de avispa y la agilidad de un felino.
Ya podemos decir que he experimentado el síndrome del nido. Sí, me he puesto a limpiar la casa como una loca. Ahora veremos cuánto tiempo tiene que pasar hasta que venga el pequeñín a estrenarlo. De momento, cre que aún me da tiempo a terminar esas fundas para los cojines del sofá que tengo aparcadas desde hace más de un mes.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Con la risa tonta...
... ayer salía de cuentas.
Es una cosa muy rara... Si ya hace tiempo llegué a la conclusión de que esto de estar embarazada es, en general, una cosa muy rara, rara, rara... jejeje, la sensación que tengo ahora, que estamos a expensas de que el pequeño habitante de aquí dentro se decida salir, es algo realmente nuevo, que no podria comparar con ninguna otra emoción que haya sentido antes.
Por un lado, como decía en el post anterior, está la incertidumbre acompañada del sentimiento de que se agotan las fuerzas de tanto esperar... Pero de repente, llega el día en que sales de cuentas y te re-descubres con una emoción y una ilusión que te hace volver a empezar en esta sucesión de horas, dias y noches de espera con energía renovada.
De hecho, hum... yo lanzo la propuesta: y aprovechar el proceso del embarazo como fuente de energía renovable??? Con este ir y venir de sensaciones y emociones, a lo largo de 9 meses, se crea e invierte una cantidad de energía que no es nada despreciable, eh.... Yo lo aviso. :)))
Pues eso, que aquí estamos, con la intención de descansar para llegar con fuerzas y sobre todo con mucha tranquilidad ante el imprevisible momento en que algo nos indique que el pequeño Alberto ya quiere salir.
He estado en activo, trabajando hasta cumplir las 39 semanas. Pero hace una semana el cuerpo me dio "el aviso" de que había llegado el momento de parar. Llevaba un par de días con molestias en la barriga, un pelín aturdida, y agobiada por motivos de trabajo hasta que el lunes pasado me desperté con décimas de fiebre y dolor en todas las articulaciones, como si estuviese cogiendo una gripe. Pasé todo el día en cama y anulé todos los compromisos. Al día siguiente me encontraba ya perfectamente, pero sabía que no debía retomar el ritmo, ni ciertos asuntos de trabajo que me estaban tocando bastante los ovarios. Desde entonces he descansado mucho, y he desconectado del todo. Me siento muchísimo mejor, peeeero he andado muy poco, y lo que precisamente necesito ahora es andar para "ayudar" al pequeño a salir. Así que desde hace dos días he aprovechado cada visita de mis amigos y cada rato que he tenido con R para darme unos buenos paseos.
Ahora me siento estupenda, físicamente fuerte para recibir el momento tan esperado.
Y emocionalmente, tranquila, como para hacerme sólamente cargo de las personas y las cosas verdaderamente importantes.
De hecho, sigo sacando conclusiones y con esto de ser madre, empiezo a ver con claridad que he sido de las personas más tontas del mundo y me he dejado "mangonear" por gentes que han pretendido que cuidase de ellas y estuviese pendiente de sus movidas hasta hace muy poco, sin respetar mi embarazo y todo lo que eso conlleva. Pues grave error, queridos/as. A tomar por culo!!! y sin despeinarme, una cosa está muy clara: aunque haya tenido la oportunidad de decirles 4 cosas bien dichas en su momento y no haya podido hacerlo porque estaba demasiado abrumada por tanta mezquindad, arrieritos somos y en el camino nos encontraremos y quien no ha respetado mi embarazo no me respeta a mí, con lo cual, esa persona desaparece ipsofacto de mi mapa de personas queridas y/o importantes.
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Y cambiando de tema, hablando de todo un poco, creo que no lo había comentado aún, pero la "bolsa de ir a parir" lleva preparada tanto tiempo que ya pesa muchísimo, porque sigo metiendo cosas para cubrir el "por si acaso" jajaja!
Estoy casi segura de que una vez en el hospital no me harán falta ni la mitad de las cosas, peroooo... jajaja! como decía, "por si acaso"... mujer precavida vale por dos, dicen... Pues en mi caso, con lo precavida que soy y lo que he engordado en el embarazo creo que ya valgo por 4!!!
He encontrado una página de ropa retro para señoras embarazadas y por un momento me he vuelto loca pensando "Ay, mi madre! lo que he encontrado! A estas alturas!!!" pero ha sido una falsa alrma. Realmente no es para tanto, una pena, aunque de aquí sacamos una nueva conclusión: estar preñada y ponerse mona sigue siendo muy complicado....
Por cierto, tengo que hablaros un día de mis dilemas y estrecheces con la ropa a lo largo de estos meses... :S
Es una cosa muy rara... Si ya hace tiempo llegué a la conclusión de que esto de estar embarazada es, en general, una cosa muy rara, rara, rara... jejeje, la sensación que tengo ahora, que estamos a expensas de que el pequeño habitante de aquí dentro se decida salir, es algo realmente nuevo, que no podria comparar con ninguna otra emoción que haya sentido antes.
Por un lado, como decía en el post anterior, está la incertidumbre acompañada del sentimiento de que se agotan las fuerzas de tanto esperar... Pero de repente, llega el día en que sales de cuentas y te re-descubres con una emoción y una ilusión que te hace volver a empezar en esta sucesión de horas, dias y noches de espera con energía renovada.
De hecho, hum... yo lanzo la propuesta: y aprovechar el proceso del embarazo como fuente de energía renovable??? Con este ir y venir de sensaciones y emociones, a lo largo de 9 meses, se crea e invierte una cantidad de energía que no es nada despreciable, eh.... Yo lo aviso. :)))
Pues eso, que aquí estamos, con la intención de descansar para llegar con fuerzas y sobre todo con mucha tranquilidad ante el imprevisible momento en que algo nos indique que el pequeño Alberto ya quiere salir.
He estado en activo, trabajando hasta cumplir las 39 semanas. Pero hace una semana el cuerpo me dio "el aviso" de que había llegado el momento de parar. Llevaba un par de días con molestias en la barriga, un pelín aturdida, y agobiada por motivos de trabajo hasta que el lunes pasado me desperté con décimas de fiebre y dolor en todas las articulaciones, como si estuviese cogiendo una gripe. Pasé todo el día en cama y anulé todos los compromisos. Al día siguiente me encontraba ya perfectamente, pero sabía que no debía retomar el ritmo, ni ciertos asuntos de trabajo que me estaban tocando bastante los ovarios. Desde entonces he descansado mucho, y he desconectado del todo. Me siento muchísimo mejor, peeeero he andado muy poco, y lo que precisamente necesito ahora es andar para "ayudar" al pequeño a salir. Así que desde hace dos días he aprovechado cada visita de mis amigos y cada rato que he tenido con R para darme unos buenos paseos.
Ahora me siento estupenda, físicamente fuerte para recibir el momento tan esperado.
Y emocionalmente, tranquila, como para hacerme sólamente cargo de las personas y las cosas verdaderamente importantes.
De hecho, sigo sacando conclusiones y con esto de ser madre, empiezo a ver con claridad que he sido de las personas más tontas del mundo y me he dejado "mangonear" por gentes que han pretendido que cuidase de ellas y estuviese pendiente de sus movidas hasta hace muy poco, sin respetar mi embarazo y todo lo que eso conlleva. Pues grave error, queridos/as. A tomar por culo!!! y sin despeinarme, una cosa está muy clara: aunque haya tenido la oportunidad de decirles 4 cosas bien dichas en su momento y no haya podido hacerlo porque estaba demasiado abrumada por tanta mezquindad, arrieritos somos y en el camino nos encontraremos y quien no ha respetado mi embarazo no me respeta a mí, con lo cual, esa persona desaparece ipsofacto de mi mapa de personas queridas y/o importantes.
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Y cambiando de tema, hablando de todo un poco, creo que no lo había comentado aún, pero la "bolsa de ir a parir" lleva preparada tanto tiempo que ya pesa muchísimo, porque sigo metiendo cosas para cubrir el "por si acaso" jajaja!
Estoy casi segura de que una vez en el hospital no me harán falta ni la mitad de las cosas, peroooo... jajaja! como decía, "por si acaso"... mujer precavida vale por dos, dicen... Pues en mi caso, con lo precavida que soy y lo que he engordado en el embarazo creo que ya valgo por 4!!!
He encontrado una página de ropa retro para señoras embarazadas y por un momento me he vuelto loca pensando "Ay, mi madre! lo que he encontrado! A estas alturas!!!" pero ha sido una falsa alrma. Realmente no es para tanto, una pena, aunque de aquí sacamos una nueva conclusión: estar preñada y ponerse mona sigue siendo muy complicado....
Por cierto, tengo que hablaros un día de mis dilemas y estrecheces con la ropa a lo largo de estos meses... :S
viernes, 3 de septiembre de 2010
La palabra: Incertidumbre
Durante la mayor parte del embarazo, la incertidumbre ha sido protagonista entre todas las cosas que se sienten estando embarazada.
La incertidumbre hasta saber si es niño o niña, si todo irá bien, cómo se presentará el momento del parto, cómo será la vida después...
Sólo falta un día para salir de cuentas. Mañana, sábado 4 de septiembre de 2010, es la fecha prevista para el parto, o FPP tal y como lo manejan los médicos.
Y ahora mismo, no me hago a la idea de que pasado mañana Alberto vaya a estar con nosotros. Hace una semana tenía la gran sospecha de que estaba a puntito de llegar en cualquier momento, pero se me ha pasado.
Tal vez mi personalidad inquieta e impaciente, ha conseguido que esté demasiado cansada como para seguir tan a la espectativa.
Creo que ya lo único que me queda por hacer es esperar. Sí, ya sé que esperar no es poco y que se puede esperar de una manera activa o de forma pasiva... Pero lo que siento es cansancio, ha sido tan largo todo este proceso que se me han agotado las fuerzas. Tengo tantísimas ganas de ver a este pequeño rey que llevo aún dentro, que me siento incapaz de intuir su llegada.
Y además, ahi está la posibilidad de que se retrase, es imposible saber cuándo va a venir!!!
Nos hemos planificado para estar más o menos descansados y organizados en estos días, pero la vida una vez más se pasea ante tus narices con esa chulería de tener el destino en sus manos y poder manejarlo a su antojo, sin darte la opción de saber si te has organizado de forma correcta o no...
Hablando de intuición, hace cosa de dos meses, por diferentes síntomas, tanto míos como del bebé, estaba casi convencida de que se presentaría aquí antes de tiempo... pero fallé. :)
A estas alturas se hace muy raro pensar que sin previo aviso, de repente, llegarán las primeras contracciones, o la rotura de aguas, o lo que sea primero que vaya a pasar.
Incertidumbre, esa palabra que tanto nos acompaña en un proceso tan importante en la vida como es tener un hijo.
La incertidumbre hasta saber si es niño o niña, si todo irá bien, cómo se presentará el momento del parto, cómo será la vida después...
Sólo falta un día para salir de cuentas. Mañana, sábado 4 de septiembre de 2010, es la fecha prevista para el parto, o FPP tal y como lo manejan los médicos.
Y ahora mismo, no me hago a la idea de que pasado mañana Alberto vaya a estar con nosotros. Hace una semana tenía la gran sospecha de que estaba a puntito de llegar en cualquier momento, pero se me ha pasado.
Tal vez mi personalidad inquieta e impaciente, ha conseguido que esté demasiado cansada como para seguir tan a la espectativa.
Creo que ya lo único que me queda por hacer es esperar. Sí, ya sé que esperar no es poco y que se puede esperar de una manera activa o de forma pasiva... Pero lo que siento es cansancio, ha sido tan largo todo este proceso que se me han agotado las fuerzas. Tengo tantísimas ganas de ver a este pequeño rey que llevo aún dentro, que me siento incapaz de intuir su llegada.
Y además, ahi está la posibilidad de que se retrase, es imposible saber cuándo va a venir!!!
Nos hemos planificado para estar más o menos descansados y organizados en estos días, pero la vida una vez más se pasea ante tus narices con esa chulería de tener el destino en sus manos y poder manejarlo a su antojo, sin darte la opción de saber si te has organizado de forma correcta o no...
Hablando de intuición, hace cosa de dos meses, por diferentes síntomas, tanto míos como del bebé, estaba casi convencida de que se presentaría aquí antes de tiempo... pero fallé. :)
A estas alturas se hace muy raro pensar que sin previo aviso, de repente, llegarán las primeras contracciones, o la rotura de aguas, o lo que sea primero que vaya a pasar.
Incertidumbre, esa palabra que tanto nos acompaña en un proceso tan importante en la vida como es tener un hijo.
Os dejo esta maravillosa fotografía que nos hizo Marya García la semana pasada.
jueves, 26 de agosto de 2010
Recomendación
He encontrado estos dos blogs que me gustan bastante, a un nivel medio, ni sensiblones ni demasiado estrictos, con sentido del humor y sin tapujos.
Sí, me han gustado:
* "Si no fuera una persona, sería una multiprocesadora"
* "El Blog de la Insomne"
Sí, me han gustado:
* "Si no fuera una persona, sería una multiprocesadora"
* "El Blog de la Insomne"
De la oferta que supera a la demanda
Si no lo leo, no lo creo... Y aún leyéndolo me cuesta creerlo...
Contador de contracciones para tu Iphone o Ipod touch
Contraction Tracker v1.1
Esta aplicacion es muy simple, fácil de usar y confiable y muy ùtil para el final del embarazo.
La contracción Tracker proporciona a las Mamás gestantes una forma de tiempo y un seguimiento de sus contracciones durante el parto. Las contracciones son por tiempo, grabado y guardado, clasificados en las diferentes fases, y se representa en un gráfico de modo que lo puedas ver a simple vista si o no se puede progresar. Tiene una alerta que te permite saber cuándo hay que tomar las medidas cuando es tiempo de dirigirse al hospital.
Características principales:
• Almacena todos los datos de contracción de la mano de obra en una vista de la historia
• Permite que los datos que se enviará por correo electrónico para el almacenamiento en cualquier momento
• Clasifica las contracciones del parto en la fase del embarazo se encuentra en la primera etapa de labor de parto
• Las banderas valores extremos posibles (o puntos malos de datos) para que pueda decidir si desea mantenerlos
• Compatible con supresión de puntos a través de la norma el modo de edición, así como deslizar eliminar
• Listas de Parcelas para indicar a primera vista el trabajo o no está progresando
• Alerta al usuario para que puedan decidir cuando es tiempo de dirigirse al hospital
• Permite a los usuarios cambiar la configuración predeterminada
• Presenta la opción para rellenar automáticamente el programa con datos de la muestra cuando el usuario mueve el dispositivo en la configuración
Descargo de responsabilidad:
El Rastreador de contracción no pretende ser un sustituto de asesoría profesional y no debe ser utilizado para cualquier diagnóstico médico. Los valores de la duración e intervalo son buenas medidas para indicar cómo están progresando la labor de parto, pero otro factor importante es la dilatación del cuello uterino real. Sólo su médico médicos serán capaces de transmitir esta información a través de un examen físico.
-------
Una de las cosas que sigo sin asimilar ni aceptar con simpatía a estas alturas del embarazo, es el apabullante circo de las ofertas para mamás de "la gran industria del mundo infantil".
Sobre todos los aspectos del embarazo, el parto, la lactancia y la cría del bebé se construye un abanico de posibilidades que supera, a mi entender, las necesidades que se tienen en estos años de vida.
Desde la sofisticación más absoluta en cuanto a cochecitos, sillas, cunas, biberones, chupetes, bañeras... y todo tipo de muebles, vehiculos, ropa y artilugios para recién nacidos, la invasión de productos de alimentación hechos a base de polvos y fórmulas químicas, las interminables gamas de leches, potitos y pañales, los "inventos" sin los cuales parece que no puedes ser madre (sacaleches industriales, humidificadores con ultrasonidos, esterilizadores de última generación...) hasta el gran negocio de las terapias y actividades "para embarazadas": preparación al parto natural, pilates para embarazadas, yoga para embarazadas, siatshu para embarazadas, masaje para embarazadas, gimnasia para embarazadas...
Sea como sea, común o alternativa, toda terapia o actividad que lleva la etiqueta "para embarazadas" multiplica su precio por 3 en comparación con las que no llevan la etiqueta y pueden ser perfectamente realizadas por y para embarazadas.
De hecho, todo este circo de los catálogos de la industria relacionada con la maternidad tienen su punto negro en su precio, que supera con creces las posibilidades de cualquier madre normal, con un nivel de vida normal. Aún así, te lo intentan vender de tal manera, aprovechando el atolondramiento común del embarazo, que por momentos llegas a creerte que vas a ser peor madre por no tener un sacaleches último modelo o no vestir a tu bebé con prendas Eco100%algodón.
Por suerte, lo mejor que nos puede suceder ante esta invasión de "ofertas" de productos caros (y, en la mayoría de los casos, innecesarios) es no tener dinero suficiente para comprarlos.
Sí, queridos amigos, el que no nos sobre el dinero nos ayuda mucho a dejarnos de tonterías, como pensar que necesitamos un aparato que cuente las contracciones por nosotras o una sillita que se pliega como un paraguas y que es capaz de conducirse sola con nuestro niño dentro... por ejemplo.
Contador de contracciones para tu Iphone o Ipod touch
Contraction Tracker v1.1
Esta aplicacion es muy simple, fácil de usar y confiable y muy ùtil para el final del embarazo.
La contracción Tracker proporciona a las Mamás gestantes una forma de tiempo y un seguimiento de sus contracciones durante el parto. Las contracciones son por tiempo, grabado y guardado, clasificados en las diferentes fases, y se representa en un gráfico de modo que lo puedas ver a simple vista si o no se puede progresar. Tiene una alerta que te permite saber cuándo hay que tomar las medidas cuando es tiempo de dirigirse al hospital.
Características principales:
• Almacena todos los datos de contracción de la mano de obra en una vista de la historia
• Permite que los datos que se enviará por correo electrónico para el almacenamiento en cualquier momento
• Clasifica las contracciones del parto en la fase del embarazo se encuentra en la primera etapa de labor de parto
• Las banderas valores extremos posibles (o puntos malos de datos) para que pueda decidir si desea mantenerlos
• Compatible con supresión de puntos a través de la norma el modo de edición, así como deslizar eliminar
• Listas de Parcelas para indicar a primera vista el trabajo o no está progresando
• Alerta al usuario para que puedan decidir cuando es tiempo de dirigirse al hospital
• Permite a los usuarios cambiar la configuración predeterminada
• Presenta la opción para rellenar automáticamente el programa con datos de la muestra cuando el usuario mueve el dispositivo en la configuración
Descargo de responsabilidad:
El Rastreador de contracción no pretende ser un sustituto de asesoría profesional y no debe ser utilizado para cualquier diagnóstico médico. Los valores de la duración e intervalo son buenas medidas para indicar cómo están progresando la labor de parto, pero otro factor importante es la dilatación del cuello uterino real. Sólo su médico médicos serán capaces de transmitir esta información a través de un examen físico.
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Una de las cosas que sigo sin asimilar ni aceptar con simpatía a estas alturas del embarazo, es el apabullante circo de las ofertas para mamás de "la gran industria del mundo infantil".
Sobre todos los aspectos del embarazo, el parto, la lactancia y la cría del bebé se construye un abanico de posibilidades que supera, a mi entender, las necesidades que se tienen en estos años de vida.
Desde la sofisticación más absoluta en cuanto a cochecitos, sillas, cunas, biberones, chupetes, bañeras... y todo tipo de muebles, vehiculos, ropa y artilugios para recién nacidos, la invasión de productos de alimentación hechos a base de polvos y fórmulas químicas, las interminables gamas de leches, potitos y pañales, los "inventos" sin los cuales parece que no puedes ser madre (sacaleches industriales, humidificadores con ultrasonidos, esterilizadores de última generación...) hasta el gran negocio de las terapias y actividades "para embarazadas": preparación al parto natural, pilates para embarazadas, yoga para embarazadas, siatshu para embarazadas, masaje para embarazadas, gimnasia para embarazadas...
Sea como sea, común o alternativa, toda terapia o actividad que lleva la etiqueta "para embarazadas" multiplica su precio por 3 en comparación con las que no llevan la etiqueta y pueden ser perfectamente realizadas por y para embarazadas.
De hecho, todo este circo de los catálogos de la industria relacionada con la maternidad tienen su punto negro en su precio, que supera con creces las posibilidades de cualquier madre normal, con un nivel de vida normal. Aún así, te lo intentan vender de tal manera, aprovechando el atolondramiento común del embarazo, que por momentos llegas a creerte que vas a ser peor madre por no tener un sacaleches último modelo o no vestir a tu bebé con prendas Eco100%algodón.
Por suerte, lo mejor que nos puede suceder ante esta invasión de "ofertas" de productos caros (y, en la mayoría de los casos, innecesarios) es no tener dinero suficiente para comprarlos.
Sí, queridos amigos, el que no nos sobre el dinero nos ayuda mucho a dejarnos de tonterías, como pensar que necesitamos un aparato que cuente las contracciones por nosotras o una sillita que se pliega como un paraguas y que es capaz de conducirse sola con nuestro niño dentro... por ejemplo.
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