Las cosas de mi embarazo, sólo por el placer de compartirlas y dejar constacia de ellas.

Sin intención de educar ni dar consejos, puesto que no hay dos embarazos iguales, supongo...

jueves, 19 de agosto de 2010

38 semanas (y toda la verdad)

Mañana cumplimos 38 semanas de embarazo.
Conclusión: faltan 2 semanas de "salir de cuentas", pero el pequeño ya se puede presentar aquí cuando le plazca.

Sí, esto crea una sensación rara rara rara, como, como... hum... no sé, una mezcla de súper ilusión, nervios, alegría desbordada, curiosidad, esperanza y cómo no, pánico!!!!! jajaja!

Este último mes está siendo sin lugar a dudas EL MEJOR. El mejor, el mejor, el mejor con diferencia de los 9 largos meses de embarazo. Aunque esté cansada, me duela la cadera y me sienta como un tonel, estoy TRANQUILA, POR FIIIIIIN!!!!!!
Los 3 últimos meses han pasado taaaan despacio y me he visto taaaan afectada por la revolución hormonal, que aquello de "disfrutar del embarazo" ha quedado como una de las grandes mentiras de esta sociedad y un cuento chino.

Pero desde hace un par de semanas lo veo todo más fácil, real y cercano, estoy más centrada en el bebé y en lo que pasa en mi cuerpo, además el pequeño no para de moverse, como avisando: "eh, estad alerta, que en cualquier momento salgo de aquí!" y a la vez me ha invadido una agradable sensación de calma, con la seguridad de que todo va a salir bien. Y sobre todo, la certeza de que ahora sí, AHORA ya "no queda nada".

En Junio quedaba todavia muuuucho, pero ahora ya queda poco. Que los meses, cuando una está preñada, insisto, pasan muy despacio. Y es así, lo digo por todos aquellos que insisten cuando estas todavía a mitad del embarazo en que ya no queda nada, que ya está aquí... No señores! queda mucho! y se hace muy largo! por favor, dejen de intentar que nos hagamos ilusiones, y hacernos pensar que somos unas impacientes y que no nos enteramos de nada, por amor de dios, que nos tratan a las embarazadas como si fuesemos idiotas!

En fin, que yo me encuentro estupendamente. Muy cansada, eso sí, pero con fuerza, mucha fuerza y con muchas ganas. Tengo más ganas de ser madre que de cualquier otra cosa en la vida.
Durante el embarazo me he tenido que replantear un sinfín de cosas, de la vida, de mi trabajo, de mis relaciones... y he podido cambiar poco a poco aquello que ya no tiene sentido ni cabida.
Dicen que ser madre te cambia la vida: POR SUPUESTO!!! Porque también cambia tu perspectiva hacia el exterior, y es maravilloso. De repente me he visto fuerte y segura para pisar el camino adecuado, e intentar dirigirme hacia el futuro que ahora quiero, que no es el mismo que quería hace un año. He sido capaz de tomar distancia y calma ante las cosas, para no tomar decisiones precipitadas, y cuando por fin las he tomado, he estado más segura que nunca de que estaba haciendo lo correcto.
Sé lo que quiero y cómo lo quiero, y no me sirven imitaciones. Por fin veo la luz, despues de muchos meses de incertidumbre y de una espesa niebla que no me dejaba pensar ni decidir con claridad.

Como decía, la revolución hormonal me ha afectado mucho en el embarazo. También los cambios físicos, porque me ha resultado muy difícil adaptarme a los cambios que he tenido que realizar en mi trabajo, el no poder estar físicamenrte al 100% ha sido una de las cosas para las que yo no estaba preparada, y se me ha hecho duro, muy duro. Esta necesidad de cierta inactividad, esta ruptura de mi ritmo, me ha hecho polvo, y no he sabido reaccionar a tiempo.


Todo esto lo podemos sumar al miedo con el que me ví cara a cara cuando ya estaba embarzada de 5 meses. Durante el 5º, 6º y 7º mes he vivido en un estado permanente de inquietud, de dudas, de miedo, de desesperación. Porque de repente me he visto a mí misma, preñada, diciendome: "pero por dios, qué he hecho?????".
Aunque ser madre, como en mi caso, haya sido lo que más deseaba en la vida, el deseado embarazo me ha hecho pasar más miedo ante el futuro y la labor de ser madre que cualquier otra cosa en mi vida. Y, claro, te sientes la peor persona del mundo por pensar esas cosas y el sentirte así sólo te lleva a desesperarte aún más...

En el 6º mes me preocupaba muchísimo que mi estado de nervios y de ansiedad pudiesen afectar al bebé. Pedí ayuda, me quejé, lloré y le conté a todo el mundo cómo me sentía, y sólo llegué a una conclusion: nadie puede ayudarte.
No puedo comparar la desesperanza que sentía con ninguna otra cosa que haya pasado en mi vida.
Me sentí mal, sola, deprimida, pesimista, asustada, con la sensación de haber cometido el mayor error, de que mi vida se iba a pique, con la seguridad de que no iba a ser una buena madre para el bebé.

En el 7º mes, una mañana tuve que ingresar en urgencias, con mucho dolor en la barriga provocado por unos nervios que no conseguía quitarme de encima.
Cuando me atendieron me dijeron que había llegado al hospital con contracciones. Lloré y lloré y lloré, porque sentía pánico ante el daño que eso pudiese hacer al bebé. Me atendieron con toda la dulzura y la amabilidad del mundo y me dieron un gran consejo, el gran consejo de mi embarazo: preocúpate por ti, que el bebé ahí dentro no se entera de nada, tú y tu cuerpo os estais encargando de que él esté bien y no le falte de nada, así que cuidate para estar tú bien.

Y poco a poco me fui dando cuenta de que durante esos meses, me había aislado tanto en mí, en el embarazo y en mi embudo vital, que hasta me había alejado de alguna manera de mi marido, la persona que más quiero en el mundo y quien sabe realmente cómo ayudarme a ser feliz.
Y así, encontré la fórmula para salir lentamente de este malestar: escucharle y refugiarme en él, le pedía que me contase una y otra vez cómo se sentía, cuánta ilusión le hacía ser papá, cómo nos imaginaba en el futuro... Dejé de pensar en cosas abstractas de la vida, para no perder un segundo lejos de él, dejandole que me hiciese reir, abrazándole y teniéndole cerca todo el tiempo posible.
Y gracias a él he podido seguir adelante, recuperar la ilusión, la alegría y la calma.
 
En mi caso, ha sido así. Soy consciente de que no todas las mujeres que pasan un embarazo anímicamente difícil, tienen un gran marido a su lado, y lo lamento, muchísimo. Una vez más quiero decir que las madres que están solas tiene el mayor valor de todas las personas del mundo. No es fácil estar embarazada, y no es fácil saber estar sola.
 
Pero cuando el papá de la criatura está cerca y está por la labor, es el amparo más grande ante todas las dificultades, las dudas y los miedos.
 
 
 
Por fin puedo contar todo esto, porque ahora puedo hablar de ello en pasado. Ha sido muy duro y muy difícil pero con todo, nunca he perdido las ganas de ser madre.
Y, como ya he dicho en varias ocasiones, no quiero olvidar todo esto despues de dar a luz.
No me parece justo ocultar estas cosas tan desagradables pero tan reales a otras futuras mámás, tal y como a mí me las ocultaron.
Sé de sobra que no soy la única madre que se ha sentido así, pero por algún motivo que desconozco, no se cuenta, no se dice, es tabú.
 
Nos siguen engañando, dandonos a conocer sólo una cara del embarazo, que no es la única. Por supuesto que estar embarazada es maravilloso, es un milagro, es algo que no se puede comparar con nada!!!
Pero también es duro. Y dependiendo de cómo sea cada persona, lo puede llevar mejor o peor.
Hay mujeres que sí, disfrutan de su embarazo y lo consideran la mejor época de su vida, y me alegro infinitamente por ellas.
Pero, por favor, no nos olvidemos de que otras mujeres sufrimos por miedo, por nervios, por dudas que nos superan.
Hágannos caso por favor!!! Basta ya de aquello de "bah, eso es normal", "eso le pasa a todo el mundo", "tú tranquila que ya no queda nada" o peor aún: "todo eso son tonterías" 
 
 
Me hace sentir muy bien contar todo esto, porque es la realidad y no me gusta engañar a nadie.
He tenido y tengo también un gran aliado: mi sentido del humor. Tantas cosas que le pasan a una estando embarazada tienen un punto cómico insuperable y afortunadamente he sabido reirme de mí misma en la mayoría de las ocasiones.
 
Y la gran conclusión que saco es que, como siempre, el tiempo es el que tiene el poder en sus manos.
Yo misma he tenido que esperar a que pasase el tiempo, a que fueran avanzando estos largos meses, para que todos mis esfuerzos por estar bien diesen resultado.
Hace dos meses, todo me parecía muy difícil, ahora mismo, vuelvo a tener esperanza.
 
No es un pecado sentirse mal, llena de miedo y dudas cuando se tiene la gran responsabilidad de traer un bebé al mundo, porque es un gran trabajo y conlleva un gran esfuerzo.
 
 
NO SE NOS OLVIDE A NADIE, NI A LAS PREÑADAS NI AL RESTO DE LA HUMANIDAD:
Una mujer embarazada es lo más valioso, lo más grande, lo más importante y, a la vez, lo más frágil y delicado del mundo.
 
Muchas gracias.
 
 
 
 
 

2 comentarios:

satish19 dijo...

todas las familias felices son iguales, las infelices lo son a su manera.

Gracias... y un abrazo.

Susana Guerrero dijo...

:)
Gracias a ti.