Las cosas de mi embarazo, sólo por el placer de compartirlas y dejar constacia de ellas.

Sin intención de educar ni dar consejos, puesto que no hay dos embarazos iguales, supongo...

jueves, 9 de septiembre de 2010

Ohm...

Asumiendo que las cosas van a pasar cuando tengan que pasar y que yo no tengo ninguna posibilidad de acelerar el proceso, me ha invadido una sensación de calma desconocida para mí en el pasado.

Tengamos en cuenta que soy una persona que necesita estar organizada y tener las cosas más o menos bajo control. Adoro el poder de la improvisación y me encanta innovar y saltarme lo planeado justo en el último momento, pero en cosas serias, sobre todo en el trabajo, llevo muchos años funcionando sobre una base que intento que sea lo más estable posible.
Y el trabajo es tan importante para mí que tiene mucho peso en mi vida, de hecho es difícil saber dónde está la frontera, y durante todos estos meses, el trabajo y mi embarazo han sido contrincantes cuerpo a cuerpo.

Cumplir las fechas y los plazos es algo fundamental para poder estar organizado. Por eso me sorprendo tanto cuando al habernos pasado de la "fecha prevista para el parto" me veo tan alegre y tan tranquila, dándole al pequeño que está por llegar toda la libertad del mundo para que él decida cuándo es el momento de regalarnos su presencia.
Evidentemente, no me queda más remedio, yo no puedo modificar esta situación y lo que he de hacer es asumirlo, relajarme y esperar tranquila.
Y comenzaba a escribir esta entrada precisamente porque me encuentro ahi, asumiendo los ritmos vitales que yo no puedo controlar, y además haciéndolo de buen grado y con gusto.

PERO??? Sí, hay un pero... Con qué dificultad añadida me tengo que encontrar cuando más relajada y despreocupada debería  estar? Con que cuando necesito de la colaboración de otras personas para que todo funcione, es imposible llegar tranquila al parto...
¿Por qué cuándo más ayuda necesito, es más difícil encontrarla? Entiendo perfectamente que las otras personas tienen sus cosas y sus motivos y sus razones de peso y yo no puedo discutirlo, sólo puedo resignarme y aceptar el hecho de que justo ahora, que necesito su ayuda real no están para prestármela. Aceptarlo así, sin reproches ni nada, con una sonrisa y diciéndoles: "oh, lo siento, bueno, no te preocupes, no pasa nada..."

Pero sí pasa, pasa que siento: "ojalá no me hiciese falta nada ni nadie", "ojalá todo fuese de otra manera y no tuviese que pedir ayuda", "ojalá no tuviese que preocuparme más mientras siga embarazada", "ojalá pudiese estar del todo tranquila"... y sobre todo: "Quiero parir yaaaaaaa...." :(((

....

Y así, tengo que coger aire, y dejar que pasen las horas para poder tomar una decisión con claridad, tranquila y sin agobiarme...
Pasan las horas, actúo de la única manera que me puedo permitir "oh, lo siento, bueno, no te preocupes, no pasa nada..." y sigo trabajando buscando otras soluciones. Afortunadamente, si no me rindo las encuentro y después de llevarlas a cabo puedo volver a disfrutar de la calma de la que hablaba al principo de esta entrada.

Pero como todo en esta vida, no es fácil y conlleva trabajo y esfuerzo.

Voy a dejar que pasen unas horas, actuaré y esperaré que vuelva la calma con los brazos abiertos.


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